Un día antes de la operación
01/06/2008 at 00:59 (Uncategorized) (bypass gástrico, cirugía bariátrica, experiencia)
29 de Mayo de 2008
No sé muy bien cómo llegué aquí. Nunca creí ser uno de esos gordos que veía por la Televisión que necesitaban una operación para salvar sus vidas. Pero quizá después de tantos años de frustraciones, después de 20 años de dietas, postdietas, deportes, médicos, nuevas medicaciones y nuevas experiencias, pude llegar a la conclusión de que sería gordo para siempre. Había perdido todas las fuerzas de seguir intentando bajar mi peso, de estar 2 meses esforzándome día a día controlando mi alimentación y haciendo deporte para después perder todo el esfuerzo en un fin de semana de vacaciones. De acuerdo, seré gordo, pero… ¿realmente estoy dispuesto a rendirme o debería seguir luchando hasta agotar el último cartucho?
Las últimas vacaciones me hicieron engordar casi 5 kilos, perdiendo el esfuerzo de otros 6 meses de ensaladas, carnes a la plancha y aburridos gimnasios. Estaba deprimido, había entrado en un estado de ansiedad con la cual mi apetito había crecido y mi control sobre la comida empeorado bastante. Me pesé y ví con estupor que esta vez había alcanzado una vez más mi peso récord, 117 kg.
Este peso no sería demasiado al comienzo de un ciclo de entusiasmo, de una nueva dieta, una nueva técnica o esperanza, pero no en el ciclo en el que sentía encontrarme. Estaba agotado, sin fuerzas. Este peso se mostraba como el comienzo de la caída libre hacia la obesidad severa. Con este peso, y sin ningún control sobre la comida o capacidad para seguir una dieta, y con sólo 37 años, a buen seguro este peso seguiría creciendo y creciendo con la edad, mi capacidad para hacer deporte mermada y mi estado de ánimo y mi salud cada vez más perjudicados.
Con un 37 de IMC (Indice de masa corporal) y otros problemas que el exceso de peso ha ido añadiendo como hipotiroidismo, apnea, reflujo, hipertensión y problemas en las rodillas, soy candidato a diversos tipos de cirugía bariátrica. En mi caso tras ver que las posibilidades de éxito del anillo son de tan sólo un 50% y los riesgos similiares, he optado por el bypass gástrico, con un porcentaje de éxito del 80%, y también reversible.
Quizá en España no dí con el médico adecuado, pero siempre que propuse la idea de una operación a cualquier médico me quitaban la idea de la cabeza, haciéndome ver que la operación es el último recurso para obesos mórbidos, o sea, no para mí. Sin embargo aquí en el Líbano, los médicos me recomendaban operarme para mejorar mi calidad de vida y evitar otros riesgos de salud mayores.
Así que tras leer diversos blogs y experiencias de otras personas he decidido tomar el toro por los cuernos y averiguar por mí mismo si seré de esas personas que cuentan su experiencia desde el lado dulce, que se sienten felices y contentas de haber tomado esta decisión, que se arrepienten de no haberlo hecho antes y que aseguran haber encontrado una nueva vida. En mi decisión, también influyen las experiencias familiares, con obesidades severas y mórbidas, hernias discales, insuficiencias respiratorias, hipertensiones severas y problemas cardíacos.
Me gustaría dejar de ser esclavo de la comida, ya no disfruto con ella, ya que ella me esclaviza y siempre me pide más y más para un momento de efímero placer e infinitos momentos de arrepentiento, desilusión y tristeza. Para mí sería ideal poder saborear uno o dos bocados, beber un poco de vino, tomar algo en el segundo y probar una cucharada del postre y no comer nada más. De ese modo podría levantarme de la mesa sin esa sensación de pesadez que me persigue cada vez más.
Ahora, no sólo me cuesta sentirme satisfecho con lo que como, sino que después de sentirme satisfecho me siento pesado e incómodo. Muchas veces pico un trozo de madalena o un trozo de pan e instantáneamente siento un deseo irrefrenable de comer un bocadillo, tras este bocadillo el cuerpo me pide otro y tras éste otro más. Una vez satisfecho, me pregunto por qué probé ese primer pequeño trozo y por qué no soy capaz de parar o tomar una cantidad razonable. Así que lo que empezó con un problema de sobrepeso, se empieza a asomar como un problema psicológico que podría ser bulimia o podría ser simplemente el comienzo de una obesidad mórbida.
En los períodos en los que estoy a dieta, mi alimentación es equilibrada, pero me exige mucho esfuerzo, tras dos semanas de pasar hambre, no puedo tener de nada en casa y no puedo sentarme a la mesa con más comida de la que mi dieta me permite. Mi fuerza de voluntad se ha ido mermando con el timpo, y a pesar de que he logrado estar hasta 6 meses a dieta estricta, normalmente cuando salgo a comer fuera con la familia o amigos me es imposible seguir la dieta: todas las cosas se me presentan como manjares en comparación con mi triste ensalada y la pechuga a la plancha. Así que empiezo a comer de todo como si no me dieran de comer en casa; teniendo que soportar comentarios sobre cuánto como o dejo de comer, teniendo que excusarme por estar a dieta; dieta que por otro lado nadie cree esté siguiendo.
Son años de frustraciones, de esfuerzos, de vergüenzas en comidas sociales, de horas de natación y aeróbicos, de lucha contra un muro que lejos de romperse, no sufre más que pequeños rasguños. Estoy harto, definitivamente he llegado a mi límite; y antes de que mi vida se convierta en un auténtico infierno, antes de que mis problemas de salud sean cada vez mayores y antes de que mi peso entre en caída libre impidiéndome llevar cualquier tipo de vida medianamente saludable, me gustaría probar esta solución.
El médico que me operará es el mejor del Líbano, y precursor del bypass gástrico por endoscopia en en mundo. También el más caro del país. Aún con todo, la cirugía me saldrá por entre 3 y 4 veces menos que en España, por lo que la facilidad del acceso a la cirugía gracias a mi novio libanés, la reputación del médico y precio han hecho que me decida a operarme aquí.
Mi familia y amigos no saben nada, ellos piensan que estoy de vacaciones en el Líbano con mi novio. Ellos me ven feliz y contento, así que difícilmente puedo explicarles en unos pocos minutos lo que yo he estado padeciendo durante años. Como ellos no podrán entenderme en ese poco tiempo, y tampoco me ven tan gordo por mi condición física y años de deporte, difícilmente podrán darme un buen consejo, ya que ellos preferirán que no corra ningún tipo de riesgo y su opinión será, definitivamente, que no me opere.
Así que en esta ocasión he decidido tomar la decisión por mí mismo, valorando los pros y los contras y valorando todos mis momentos encima de la báscula electrónica y el cinturón. Es una decisión que ni yo mismo estoy seguro de haber tomado, pero la que prefiero no seguir meditando, de otro modo nunca lograré decidirme completamente. La idea de la operación la tengo en mente desde hace aproximadamente 10 años.
Espero que todo salga bien y pueda contarles esta historia con final feliz a posteriori, de otro modo pensarán que mi novio me indujo a operarme, y nada más lejos. Él tan sólo quiere verme feliz, me quiere como soy, tanto gordo como delgado, pero tras momentos de infelicidad que compartió conmigo, me está ayudando con este problema. A él quizá le gustaría más que no me operara, ya que tiene miedo de que si mi figura mejora me vaya con un brasileño y le deje
, además, está casi más nervioso que yo por la responsabilidad que, sin querer, ha adquirido. Pero bueno, intentaré no mostrarme muy quejica con el dolor de después de la operación y que todo pase cuanto más rápido mejor.
Día de la operación
01/06/2008 at 00:58 (Uncategorized) (bypass gástrico, cirugía bariátrica, experiencia)
31 de Mayo de 2008
Esta mañana estaba extremadamente nervioso. Además, el entrar al siempre frío quirófano consciente y ver cómo instalan todas las cosas le hace a uno pensar: coño, que esto va en serio, ¡este grupo de gente tiene intenciones de operarme! Ponen las cosas con mucha decisión, parece que están acostumbrados al tema, mucho mejor así porque ya no está la cosa como para cambiar de opinión ahora. El quirófano es definitivamente bastante cutre. La lámpara de operaciones perfectamente podría pasar al museo del país, no se me olvidará. El monitor de lamparoscopia es un viejo Sony, bueno, al menos estoy seguro de que al médico le ha dado tiempo de hacerse con el instrumental, quién me mandará a mí ahorrarme 8.000 dólares por elegir este hospital en lugar del otro, moderno y brillante.
Al despertar de la tan temida anestesia, ¡ostia!, puedo ver a mi novio entre la niebla, parece que no voy a formar parte de ese 0.3% de personas que no viven para contarlo. Buenas noticias, casi que hasta me emociono y todo.
Este día de la operación está siendo un poco duro. Quien diga que el primer día de operación estuvo bien, sea cual sea la operación, significa que, probablemente, no le operaron de nada. La anestesia molesta, la boca está seca, te duele todo, apenas puedes moverte: estás hecho una mierda.
Después del despertar 4 horas bastante malas con dolor abdominal fuerte, algo así como cuando tienes un retorcijón de esos que duelen y se te pasa cuando vas al baño. Claro que aquí no hay baño que valga. También los puntos tiran, y tengo dolor en otros sitios, como la clavícula izquierda. Quizá algunos gases internos fueron a parar ahí.
Me dan un aparatito con tres bolas de colores para hacer ejercicios respiratorios. Por la tarde me ponen otro calmante, consigo dormir bien un par de horas y al levantarme me encuentro mucho mejor, parece que estoy soltando algunos eruptos, lo cual es buen síntoma porque buena parte de los dolores son debidos a los gases. El doctor dice que debo pasear por los pasillos para poder irme a casa al día siguiente, así que le hago caso. Esta noche me pondrán otro calmante para que sea capaz de dormir bien. Estoy deseando que llegue mañana para poder tomar algo de líquido, tengo la boca hecha un esparto.
Mi novio me pregunta si no estoy contento con que pronto estaré delgado, pero tengo todavía más miedos que ilusiones, así que no puedo contestarle. ¿Saldrá todo bien o todavía puedo tener alguna complicación? ¿Seré capaz de disfrutar de la comida? ¿Podré tomarme una cerveza de trigo la próxima vez que viaje a Alemania? ¿Mi calidad de vida mejorará?
Día después de la intervención
01/06/2008 at 00:57 (Uncategorized) (bypass gástrico, cirugía bariátrica, experiencia)
31 de Mayo de 2008
La noche fue regular, pero con el calmante de media noche pude dormir bien hasta la hora del desayuno. Para desayunar una infusión de anís, joer, al precio que está la noche de hotel podían estirarse un poco más. La bebo medio fría y despacio, después de beberla puedo notar mi estómago.
El doctor viene a visitarme. Debo estar una semana con dieta líquida y después 3 semanas más a purés. En cualquiera de las dos dietas debo evitar las grasas y la leche debe ser descremada. Dice que he hecho una buena elección y que mi hipotiroidismo mejorará, y mi hipertensión desaparecerá y la calidad de vida en comparación al anillo es muy superior. Me preescribirá vitaminas porque tras el bypass gástrico se provoca intencionadamente una malabsorción, con lo que se prescibe un suplemento vitamínico con hierro y calcio permanente.
En un par de horas abandonaré el hospital para ir a casa, me prescribirán analgésicos.
Empiezo a tener hambre, los líquidos que tomo me provocan un dolor momentáneo al tomarlos y una tremenda sensación de estar lleno, sólo con la cantidad de un actimel, aunque estoy contento pues puedo beber un vaso entero de leche descremada sin mayores problemas.
Primera semana
01/06/2008 at 00:55 (Uncategorized) (bypass gástrico, cirugía bariátrica, experiencia)
6 de Junio de 2008
Estoy contento, cada vez me puedo mover más y he tomado una taza americana de caldo y medio vaso de zumo en la misma comida, con lo cual mi estómago no es tan pequeño como en un principio pensaba. Desconozco si el tamaño del estómago varía dependiendo de la severidad de la obesidad o del cirujano, pero en mi caso estoy optimista porque creo que cumplirá las necesidades de comer poco, pero sin llegar a extremos exagerados.
Los zumos y los caldos me saben a gloria y, aunque me comería tranquilamente un buen muslo de pollo asado con patatas, soy capaz de controlar el hambre. No estoy tan hambriento. Sigo teniendo algo de dolor y molestias al beber o ingerir cualquier líquido, algo de hipo al levantarme y dolor al empezar a caminar. También tengo una constante sensación de estar lleno. La dieta consiste en batidos de proteínas, lactimel descremados, leche descremada, zumos comerciales, zumos naturales y caldos caseros desgrasados.
Al final de la semana empiezo a incorporar semilíquidos como yogur para beber o leche con polvos de papillas para niños y he llegado a tomar 2 tazas de líquidos en la misma comida. Tengo hambre y sed, pero puedo controlarla bien, mis dolores van desapareciendo aunque sigo teniendo gases e hipo al comer. Cada vez estoy más ágil.
Ya he experimentado lo que el médico me decía “dumping syndrome”, ya que ayer tomé una crema de lentejas en un restaurante que resultó tener demasiada grasa. Me sentía llenísimo, cansado, débil, con algo de náuseas y un tremendo malestar general. Yo lo asocio con los síntomas del “empacho”. Por lo visto, con el bypass gástrico no puedes andar abusando de las grasas o los dulces, ya que debido a la malaabsorción, demasiada comida pasa al intestino delgado, provocando los síntomas.
Visito al doctor al finalizar la semana. He adelgazado 6 kilos, tras esta buena noticia el resto de problemas de la semana se minimizan, me siento feliz, ¡esto funciona!
Segunda semana
01/06/2008 at 00:54 (Uncategorized) (bypass gástrico, cirugía bariátrica, experiencia)
13 de Junio de 2008
Ya no tengo los parches, sólo 5 pequeñas cicatrices de la lamparoscopia. Debo tomar calcio, vitamina B12, hierro y un complejo vitamínico todos los días. Esto ya es para siempre, pero como andaba ya tomando medicinas para el hipotiroidismo y la tensión diariamente, lo mismo me da tomar unas cuantas más, además, la de la tensión probablemente me la quitarán en unas semanas.
Para comer, dieta triturada baja en grasas. Puré de patatas, yogures, potitos y papillas infantiles, puré de pollo, puré de lentejas, puré de verduras, puré de puré… no me importa, ya que todo está sabroso. Procuro no comer mucho para no sentirme “llenísimo” y beber antes de la comida para no tener sed.
Mi estómago cada vez hace menos ruido, los dolores van desapareciendo y el hipo también es cada vez más suave y menos frecuente. Me siento optimista, así que empiezo a pensar en qué tipo de ritual o fiesta haré cuando definitivamente, y esta vez de verdad, tire los pantalones de la talla 56 y la 54 y todas las camisas XXXL y XXL. Al ritmo que llevo calculo que será en uno o dos meses.
Empiezo a disfrutar tomando cosas que antes tomaba esporádicamente con un gran cargo de conciencia, como helados sin azúcar, bebidas de té o isotónicas con azúcar, flanes o natillas con azúcar. Procuro no abusar de los productos con azúcar, ya que me sientan mejor los que no la llevan, como las galletas sin azucar bajas en grasa, los yogures descremados sin azúcar, etc…
Utilizo el puré de patatas como base y luego añado un pequeño trozo de pollo, tomate, etc. También hago purés de arroz, de legumbres y de verduras. De todas formas los potitos te salvan de cualquier situación y añadiendo una pizca de sal están deliciosos, además, se toleran fenomenalmente. Eso sí, elige tu marca preferida antes de llenar la despensa porque hay bastantes diferencias entre ellos. Por ahora la carne, el arroz y la pasta debo tomarla en cantidades muy limitadas, como complemento del puré, y no como base.
De momento sigo haciendo 5 comidas al día, a veces 6, aunque algunos días ya he pasado a 4. Tampoco lo veo prioritario, simplemente se trata de hacer las comidas ordenadas y no andar picando, pero al no tener sensación de hambre, no resulta difícil. Tomo batidos de proteínas a diario y ya he empezado a hacer algunos ejercicios de brazo y hombro sencillos en casa con dos mancuernas.
He tenido un par de síndromes dumping, consiste en que demasiada comida pasa al intestino delgado, produciéndose un malestar general, sudor frío y náuseas (otros pacientes experimentan más molestias como diarreas, taquicardia, bajada de tensión…). Los míos no son grandes, pero te invitan a quedarte tumbado descansando deseando que ese malestar pase. Te gustaría tomar algún remedio, pero no hay nada par ésto, simplemente controlar qué alimento, cantidad, cantidad de grasa o cantidad de azúcar te produjo el síndrome para no volverlo a hacer en la siguiente comida. Parece ser que estos síntomas van remitiendo con el tiempo, sobre todo si se sigue una alimentación sana, además, yo confío en tolerar el arroz a largo plazo y por ahora no puedo tomar más de dos o tres cucharadas soperas como complemento del puré.
Como contrapartida al dumping está el disfrutar de la comida. El gazpacho sabe todavía mejor, si cabe, que antes, sienta de maravilla, rico, sabroso, nutritivo, no como antes que a menudo podría parecer un poco light, con poca sustancia o frío. El sabor de los alimentos no invita a comer y comer, ya que uno se siente saciado pronto. Por otro lado si eres como yo que anteriormente ya procuraba huir de la bollería industrial, mantequillas, grasas animales y azúcares, te resultará más agradable y sencillo seguir ahora esta alimentación sana, porque el propio cuerpo te lo pide.
Ya me he incorporado al trabajo, aunque tengo molestias en la barriga de estar toda la mañana sentado, quizá deba pedir unos días más de baja. Peso perdido esta semana: 3 kilos para un total de 9 kilos.
Primer mes
01/06/2008 at 00:52 (Uncategorized) (bypass gástrico, cirugía bariátrica, experiencia)
27 de Junio de 2008
Sigo con la dieta blanda durante el primer mes. Me encuentro animado y voy perdiendo peso, aunque más lentamente. Mi dieta consiste en potitos, purés de patata y zanahoria con algún pequeño trozo de pollo, tomate… también como espárragos tiernos con mayonesa light y mucho gazpacho. Batidos de proteínas y algunos postres lácteos con azúcar complementan la dieta. Empiezo a tener un poco más de hambre, así que ya tengo ganas de acabar con esta dieta y empezar a incorporar otros alimentos, tengo ganas de empezar a masticar. Mi frigorífico está lleno de comida que tendré que acabar tirando, ya que cuando vas al supermercado no calculas que ahora no comes casi nada comparado con lo que comías, así que sigues comprando 1 kg. de zanahorias, medio kilo de pimientos, una docena de huevos, un pollo… casi todo a la basura.
No he vuelto a tener dumping. Para evitarlo basta empezar la comida con gazpacho o espárragos y dejar lo dulce (poco) para el final de la comida. También he suprimido de la dieta la pasta, el arroz y la carne, la leche con galletas, no me sentaban bien así que las incorporaré más adelante poco a poco. Otra de las cosas que hay que acostumbrarse es a beber fuera de las comidas, así logro hacer mejor la digestión y utilizar la capacidad del estómago para la comida. Hay que acordarse de beber agua cuando uno está cocinando o preparando la comida, sino luego empiezas a comer y no puedes beber a pesar de tener sed. Aún así yo siempre bebo un par de sorbos pequeños al terminar.
Sigo teniendo ruidos estomacales al comer o beber, quizá ya sea algo a lo que deba acostumbrarme. El hipo va decreciendo lentamente, algunos días no tengo nada de hipo. Respecto al color de las heces, (de color amarillento desde el primer día de la operación), he leído que esto es debido a que los alimentos atraviesan el tracto digestivo a mucha velocidad, por lo que no da tiempo a que la bilirrubina se transforme en biliverdina. Desconozco si esto es algo a lo que debo acostumbrarme, o si tiene o no tiene importancia, hasta dentro de un mes no tengo visita con el endocrino para preguntarle todas estas dudas.
En líneas generales mi estado de ánimo es optimista, estoy cada vez más contento con la decisión que tomé y empiezo a dibujar un futuro sin consecuencias por el sobrepeso. Todavía tengo bastantes gases, el color de las heces se ha oscurecido y ya casi no tengo hipo. De vez en cuando sigo teniendo dolor al comer. Peso perdido este período: 2 kilos para un total de 11 kilos.
Segundo mes
01/06/2008 at 00:48 (Uncategorized) (bypass gástrico, cirugía bariátrica, experiencia)
Cada vez estoy más contento con los resultados de la operación. El viernes salí a cenar con los amigos al chino, ninguno se percató de nada, comí de todo en pequeñas cantidades, incluído algo de pollo rebozado, tempura de verduras, frutos secos, champiñones, ensalada… La digestión perfecta incluída la media cerveza antes de la cena, el vino de la cena y la cerveza de después de cenar.
Estaba tan contento con los resultados que al final acabé tomando tres cervezas, cosa que no me gustó mucho para ser el primer día que probé el alcohol y no sabía cómo me iba a sentar. Al día siguiente parece que tuve un poco de dolor por la mañana, nada serio, con lo que estaba muy feliz porque nunca estuve seguro de que podría salir a cenar con amigos, disfrutar de la cena y disfrutar de salir un poco por la noche.
Ya voy cogiendo el truco a las comidas. Cosas que no se deben hacer son, por ejemplo, comer arroz hasta llenarse y después querer beber algo de agua o zumo. Esto, además del dolor, puede hacer que vomites. Por tanto el truco está en comer lentamente, masticando muchas veces mientras saboreas la comida, y evitar los líquidos con la comida, especialmente con féculas, pastas o arroces que tienden a hincharse en el estómago con los líquidos. Los líquidos se pueden tomar 15 minutos antes o 30 minutos después. Respecto a la comida en la mesa, ya no engulles, sino que saboreas. Por eso ya no se comen comidas de sabor ‘regular’ para saciar el apetito sino que se eligen sólo comidas que nos encantan en pequeñas cantidades.
El cargo de conciencia por comer unas cuantas aceitunas, un flan o un par de croquetas, está desapareciendo, por lo que, por ahora, y a pesar de que como menos, disfruto más de la comida que antes. Al menos me permito el comer más cosas de lo que antes hacía sin machacarme psicológicamente. También elijo mejor lo que quiero comer y como un poquito de cada cosa. O sea, consigo hacer lo que antes pretendía diariamente sin lograrlo, que es comer variado, sano y en cantidades moderadas. Si comes despacio, las cantidades son como una comida normal pequeña, suficiente para disfrutar de la mesa y salir satisfecho, claro que comemos menos que las personas de nuestro alrededor. Las ensaladas son sabrosísimas, aunque ahora las preparo en plato y no en fuente como hacía antes. Estoy feliz porque esta semana empiezo el gimnasio y mis clases de inglés. Ahora sí que siento que mi nueva vida está empezando.
La dieta que vengo siguiendo es algo así:
- Desayuno: Batido de proteínas o sandwich de pavo o yogur líquido.
- Almuerzo: Vaso de gazpacho o bocatita pequeño.
- Comida: Ensalada mixta pequeña + Trocito de pollo o pescado + Natillas o flan.
- Merienda: Bebida isotónica o Zumo de fruta o Fruta de temporada o batido de proteínas.
- Cena: Ensalada de tomate o crema de verduras o gazpacho o platito de verdura. + Trocito de pollo o pescado.
- Antes de dormir: Yogur descremado o helado dietético o gelatina o te o lata de bebida sin azucar.
Algún día sustituyo la comida por un plato de legumbre. De momento no como arroz o pasta y complemento mi dieta, además de con las vitaminas, con L-carnitina para favorecer la transformación de grasas en energía. No me siento falto de energía por el momento y la bajada de peso es progresiva y moderada. Mi recomendación es, si no se conoce previamente, aprender algo de nutrición para ser capaces de ir creando una dieta más o menos equilibrada sobre la marcha, baja en grasas y azúcares y con suficiente aporte de proteínas, vitaminas y minerales.
A medida que avanza el segundo mes comienzo a comer más cosas, como frutos secos, albóndigas, croquetas, ensaladilla rusa, carne guisada, queso, chorizo de pavo, chopped… El pan sigue produciéndome dolor al comerlo, de no ser que sea en pequeñas cantidades para acompañar otras comidas. No puedo por tanto comer bocadillos ni sandwiches todavía.
La pérdida de peso es más lenta ahora, no más de medio kilo por semana. Peso perdido en este segundo mes: 4 kilos para un total de 15 kilos.
Primer trimestre
01/06/2008 at 00:40 (Uncategorized) (bypass gástrico, cirugía bariátrica, experiencia, primer trimestre)
Este tercer mes ha sido un poco desastre, ya que en pleno Agosto no hemos parado de viajar, salir, comer, beber… He comido toda clase de pinchos, carnes, tortillas, ensaladillas, tortillas de patata, jamones, quesos, embutidos… He bebido toda clase de vinos, cervezas, cubatas, combinados, caipirinhas, sodas… También hemos comido muchos días en el Burger y en sitios de comida rápida, así que se puede decir que he hecho la típica dieta de vacaciones en la que engordas unos 5 kilos.
Milagrosamente, lejos de engordar, he adelgazado algo, así que no puedo quejarme.
Algunos días he tenido dumping, pero nada grave, parece que el cuerpo se va acostumbrando poco a poco y el dumping cada vez es más suave y menos frecuente. Algunos días en los que mi dieta no era un ejemplo de lo que se debe comer, pensaba que tendría dumping, sin tenerlo… sin embargo otros días he tenido bastante dumping comiendo sólo unas cuantas patatas fritas. Por tanto es difícil saber qué es lo que te dará dumping, aunque claro está que el dumping no existe si se come una dieta baja en grasas y sobre todo, si se come poco en cada comida.
He comenzado a beber con las comidas, tan sólo bebo poco a poco a la vez que como poco a poco. Al cabo de 10 minutos o así ya puedo beber más cantidad. El vino con la comida sienta genial, y también he comenzado a comer picante ya que antes me resultaba imposible por la acidez y el reflujo.
Tras este mes de desenfreno he comenzado otra vez mi alimentación normal. Una pieza de fruta al día, un sandwich pequeño o una tostada por la mañana, un pincho a media mañana y luego pasta o arroz con ensalada para comer, o carne con verdura, y para cenar pescado, o ensalada.
Sigo calculando mal lo que voy a ser capaz de comer, por lo que muchas veces me lleno con comida en el plato, pero no cuesta ningún trabajo levantarse, tirar lo que sobró a la basura e irse a ver la tele. La sensación es de estar satisfecho con la comida, aunque si has hecho deporte ese día es posible que se tenga hambre de nuevo al cabo de un par de horas.
El gusto hacia la comida va cambiando paulatinamente. Ya no apetece la bollería industrial, y cada vez menos los embutidos. Sigo teniendo debilidad por el queso, pero ya no me apetecen ensaladillas con mayonesa que no sea light o salsas con mantequilla. La atracción general hacia la comida ha disminuido, así que me resulta sencillo prepararme pequeñas cantidades de comida con cada vez menos grasa. El hambre en general es infinítamente menor que antes de la cirugía y el estado de ánimo es excelente mientras uno se adapta a los nuevos hábitos alimenticios sin esfuerzo, viendo que la báscula ya nunca más refleja la felicidad de las vacaciones.
Peso perdido este el tercer mes: 1 kilo para un total de 16 kilos. Se adjunta gráfico de evolución del peso en este primer trimestre:
Segundo trimestre
01/06/2008 at 00:38 (Uncategorized) (bypass gástrico, cirugía bariátrica, experiencia, segundo trimestre)
En este trimestre mi objetivo ha sido el ir intentando adquirir una rutina deportiva. Consultando con el médico el porqué de estar adelgazando tan poco últimamente, me contestó que no me preocupara, que lo estaba haciendo muy bien y que lo que tenía que hacer era hacer más deporte. Y así lo estoy haciendo, y últimamente estoy yendo una media de 4 veces por semana al gimnasio, en el que hago unos 40 minutos de bicicleta tipo spinning y 20 minutos de máquina orbital. Esta pequeña rutina está haciendo que cada vez me sienta más ágil y que vaya adelgazando poco a poco, aunque no exista reflejo del peso en la báscula. Siento mis piernas más musculadas y mi aspecto ante el espejo más delgado, también así lo corrobora el cinturón, la ropa y la prueba del pliegue de la piel. Sin embargo este trimestre no he adelgazado ni un sólo kilo, así que imagino que el motivo está en que el peso perdido lo he recuperado en masa muscular por un aumento de la actividad deportiva.
Por eso mi interés en incrementar mi actividad deportiva va en aumento, a la vez que mi rodilla va mejorando significativamente. Probablemente ponga a prueba mi rodilla en las pistas de esquí próximamente, y tengo previsto aumentar mi rutina deportiva a hora y media al día a partir del mes que viene.
Estoy satisfecho de los resultados, aunque he de confesar que preferiría seguir viendo las mejoras en la báscula como en períodos anteriores. Tampoco he tenido todavía la sensación de tener que tirar toda mi ropa, como algunas personas relatan, aunque ciertamente muchas camisas y camisetas van a pasar a mejor vida próximamente por ser una talla mayor a la que actualmente necesitaría. Sigo aplicándome cremas antiestrías y por ahora la piel va adaptándose a las nuevas medidas sin ningún problema.
Respecto a la comida estoy feliz de poder comer de todo, poco a poco mi atracción hacia la comida que antes de la cirugía tenía totalmente prohibida va disminuyendo, y mi dieta se va haciendo más sana y variada. Paulatinamente mi interés hacia quesos, embutidos, rebozados y salsas disminuye, mientras aumenta el interés hacia cocidos, guisos, arroces, legumbres y ensaladas. La fruta sigue sin apetecerme, quizá sea cosa del invierno, y también he de confesar que sigo comiendo ocasionalmente cosas que hacía muchísimos años que ni se me ocurría probar como el chocolate, el turrón o la crema de whisky. Presiento que este interés es fruto únicamente de la novedad y pronto perderé el interés por ellas, ya que entre otras cosas, yo nunca fui nada goloso.
También he detectado que mis comidas han aumentado en cantidad ligeramente, que puedo beber más líquido con ellas y que el dumping ha pasado a ser prácticamente inexistente. Mi adaptación a mi nuevo estómago está siendo estupenda y mi sensación de que la cirugía valió la pena aumenta. Me siento más feliz y ya no tengo esos remordimientos por comer un alimento prohibido, tampoco me siento angustiado por la sensación de que engordaré más y más sin poder controlarlo, así que mi estado psicológico ha mejorado en tan sólo seis meses de forma extraordinaria.
Tercer trimestre
01/06/2008 at 00:36 (Uncategorized) (bypass gástrico, cirugía bariátrica, experiencia, tercer trimestre)
Un par de kilos más y algo más de volumen han hecho que haya tenido que tirar todas mis camisas, sin excepción, no por que sean excesivamente grandes, sino porque las nuevas se adaptan mejor y parezco más delgado que con las otras, excesivamente holgadas y orondas. Así que el efecto montaña de ropa a la basura se produjo hace un par de semanas, y los nuevos pantalones ya son todos de la 48, en lugar de la 52 y 54 que utilizaba antes de la cirugía.
Tras las navidades, en lugar de como todos los años en los que uno coge dos o tres kilos, había adelgazado un kilo, algo totalmente increíble para mí. Esto ha ocurrido a pesar de que he comido bastante variedad de turrones y polvorones, y bebido bastante vino, champán y licores. Así es que una vez más se comprueba que la cirugía funciona, en especial cuando uno está de viaje y anda mucho o lleva una vida en general bastante activa. Así que estoy contento, a pesar de que sigo con bastantes gases y de que todavía me gustaría perder más peso. Seguiremos yendo al gimnasio, y después del test de pantalones y camisas grandes, aplazamos el test de las camisetas grandes para la primavera.
La nochevieja la pasé en Alemania, con una cena con solomillo espectacular, buen vino, y bebiendo cerveza blanca (mi favorita en Alemania), así que definitivamente puedo disfrutar de todos los placeres que disfrutaba antes de la cirugía, sin excepción. Tan sólo he notado que el alcohol emborracha un poco más que antes de la cirugía, con lo que hay que tener cuidado si no se quiere uno levantar con una fuerte resaca.
Mi estado de ánimo con respecto al peso sigue mejorando. Estoy feliz.
Al año
01/01/2008 at 12:34 (Uncategorized) (1 año, bypass gástrico, cirugía bariátrica, experiencia)
Ya llevo más de un año desde que me operé y ciertas cosas van cambiando poco a poco, como un aumento del apetito y capacidad para comer más cantidades. Mi peso se ha estancado desde hace mucho, no engordo pero tampoco sigo adelgazando, cosa que me produce cierta insatisfacción porque ni mucho menos alcancé mi peso ideal. Creo que me sentiría cómodo y feliz si consiguiera perder al menos 10 kilos más, pero ya se sabe que a medida que se adelgaza, el perder más kilos va siendo más difícil, incluso con la ayuda de la cirugía.
Así que tras las últimas vacaciones en las que ví cómo había engordado 2 kilos, sumados a otro kilo anterior, sentí cóme me invadía el pavor a engordar de nuevo y pasar al grupo del 20% en los que la cirugía no tiene éxito. Así que he decidido actuar y controlar de nuevo mi alimentación, aumentando mi actividad física.
He reducido el pan y eliminado los dulces (nunca he sido muy goloso), quitado fritos y reducido el queso y los embutidos (uno de mis talones de aquiles). También he aligerado almuerzos y ahora voy todos los días a trabjar andado (unos 30 mins ir y otros 30 volver). Con esto he conseguido quitarme los 2 kilos de vacaciones y el otro kilo extra, lo que hace sentirme con ánimos de seguir en esta línea.
La sensación no es la misma que cuando me ponía a régimen antes de la cirugía, con hambre voraz, depresión, frustración… Ahora es más sencillo, ya que tampoco sigues una dieta, simplemente procuras comer un poco más ligero. Eso sí, hay que tener en cuenta que algunos días de más actividad física se nota cómo el apetito aumenta, con lo que es fácil caer en la tentación de recenar, merendar o picar entre horas. Hay que tener cuidado e intentar suplir estos huecos con frutas, líquidos, yogures descremados, etc.
Me encuentro con ánimos de seguir así y veremos los resultados en tres o cuatro meses, pero lo que está claro es que la cirugía no lo es todo, y las reglas de oro que ya todos conocemos de algo de ejercicio, comida sana y demás son imprescindibles para asegurar y mantener el éxito. Espero por otro lado conseguir ganar la batalla a mi rodilla y que esto me permita volver a realizar deportes que ahora mismo no puedo, esto me facilitaría mucho las cosas.
A los dos años
01/01/2008 at 08:00 (Uncategorized) (2 años, bypass gástrico, cirugía bariátrica, experiencia)
Ya hacen dos años desde que me operé. Algunas cosas han cambiado este último año aunque la mayoría no lo han hecho. Entre las que no lo han hecho se encuentra el peso, ya que me he quedado estancado entre los 100 y 103 kilos, lejos de mi peso ideal que podría situarse en torno a los 80 kilos. Lo que sí ha cambiado es el apetito, ya que ha ido aumentando progresivamente, y también las cantidades que se pueden comer en cada comida, ya que aunque la cirugía sigue impidiéndote los atracones y es necesario comer lentamente, las cantidades son superiores que hace un año, aunque todavía generalmente inferiores que lo que comería una persona normal.
Comentándolo con mi médico, una vez alcanzados los 105 kilos tras haber pesado 100, él considera que estaría indicado una reintervención, ya que una vez que se ha modificado el tránsito y la digestión, sería bueno que fuera en beneficio de un peso ideal. A pesar de que valoro enormemente su opinión, yo he optado por esperar un poco a ver qué ocurre, ya que para operarse de nuevo siempre hay tiempo, y la verdad es que la calidad de vida que tengo ahora mismo es excelente. Disfruto de todas las reuniones familiares o de amigos, bebiendo vino, tomando postre, y me encanta salir a cenar a distintos restaurantes o de pinchos, no tengo reflujo ni problemas estomacales y el dumping prácticamente ha desaparecido.
Mi miedo es que una reintervención me deje el estómago excesivamente restringido, mermando mi calidad de vida o aumentando problemas como el dumping, además de volver a exponerme a los riesgos de una cirugía bariátrica, así que mi plan para las siguientes 12 semanas son volver a la dieta y aumentar el ejercicio. La dieta será de entre 1.700 y 2.000 calorías (mi BMR da un resultado de 2.135 calorías), algo que tras la cirugía resulta completamente sencillo de cumplir, y respecto al ejercicio, combinaré los ejercicios aeróbicos con ejercicios de entrenamiento de fuerza. El objetivo es aumentar el metabolismo basal, para que mi cuerpo requiera de más consumo calórico diario, compensando de este modo un posible cálculo a la baja por parte del cirujano respecto a mi cirugía. El entrenamiento de fuerza se complementará con suplementos dietéticos, todo dentro del marco de la propia dieta. Existen multitud de dietas pensadas para perder peso en conjunción con entrenamiento de fuerza disponibles en la red para su descarga.
Comienzo esta semana con 104.0 kilos de peso, y publicaré las gráficas de peso transcurridas 15 semanas, aunque en esta ocasión las gráficas tendrán menos relevancia porque existirá una ganancia de peso en masa muscular debido al entrenamiento de fuerza que compensará la pérdida de peso (que no de grasa) en la gráfica. De cualquier modo en 5 semanas estaré de vacaciones aproximadamente 2 semanas, así que es posible que el resultado se resienta. En esas 2 semanas continuaré con el entrenamiento de fuerza y aunque se intentará no sobrepasar las calorías, no cabe duda que será complicado seguir la dieta estrictamente.
Resultados del programa dieta + ejercicio
01/01/2008 at 07:00 (Uncategorized)
Estas son las conclusiones que he obtenido a través del programa dieta + ejercicio:
- El programa ha sido muy efectivo, el cambio en el perfil lipídico es evidente y me encuentro más en forma, más activo y animado.
- Es importante comer de todo, incluyendo hidratos de carbono en cantidades limitadas, proteínas, etc. Una dieta equilibrada favorece que nuestro cuerpo no esté mostrándose hambriento en busca de nutrientes.
- Las dietas disociadas (atkins, montignac) no funcionan en nuestro nuevo estómago y se termina comiendo mucho más y adelgazando menos que con una dieta equilibrada. Estas dietas conllevan digestiones pesadas y ausencia de sensación de bienestar, así que se desaconsejan ahora más que nunca.
- La fibra (pan, arroz, pasta y cereales integrales) favorece que el tránsito intestinal sea más lento, evitando que tengamos hambre a deshoras.
- Conviene, como en todas las dietas de pérdida de peso, no comer hidratos en la cena, aunque se pueden comer en el desayuno y en la comida. Conviene pesarlos para no pasarnos de cantidad y por supuesto no comer dulces, uno de los peores enemigos en la pérdida de peso.
- Hay que beber abundante agua, ya que evita la retención de líquidos y ayuda a la eliminación de los residuos que nuestro cuerpo genera al ‘quemar’ las grasas de reserva.
- Los complementos alimenticios (L-carnitina, proteínas, aminoácidos) funcionan siempre y cuando estemos entrenando correctamente, aunque nunca por sí solos. Ayudan a aumentar la temperatura corporal y tener más energía cuando entrenamos y evitan que tengamos un hambre descontrolada después del entreno, ya que reponen los nutrientes que el cuerpo demanda.
- Cualquier dieta equilibrada con nuestro nuevo estómago es muy fácil de seguir, y nos da pautas para seguir con una dieta equilibrada como forma de vida.
- Los ‘tips & tricks’ (trucos) que siempre hemos oído sobre las dietas cobran más fuerza ahora que nuestro estómago no es un tragón como antes. Es necesario reconsiderar de nuevo todo lo que antes no funcionó. Es necesario descartar dietas milagro.
- Saltarse la dieta no engorda tanto como antes, pero es mejor saltársela con un par de melocotones que con una bolsa de patatas XL.
- Es mejor saltarse la dieta que torturarse psicológicamente. Nuestra mente es nuestro peor enemigo ahora que tenemos el estómago a raya.
Los resultados en el peso no han sido espectaculares, debido a que el aumento de masa muscular durante el entrenamiento ha amortiguado la pérdida de peso:


