Un día antes de la operación

01/06/2008 at 00:59 (Uncategorized) (, , )

29 de Mayo de 2008

No sé muy bien cómo llegué aquí.  Nunca creí ser uno de esos gordos que veía por la Televisión que necesitaban una operación para salvar sus vidas.  Pero quizá después de tantos años de frustraciones, después de 20 años de dietas, postdietas, deportes, médicos, nuevas medicaciones y nuevas experiencias, pude llegar a la conclusión de que sería gordo para siempre.  Había perdido todas las fuerzas de seguir intentando bajar mi peso, de estar 2 meses esforzándome día a día controlando mi alimentación y haciendo deporte para después perder todo el esfuerzo en un fin de semana de vacaciones.  De acuerdo, seré gordo, pero…  ¿realmente estoy dispuesto a rendirme o debería seguir luchando hasta agotar el último cartucho?

Las últimas vacaciones me hicieron engordar casi 5 kilos, perdiendo el esfuerzo de otros 6 meses de ensaladas, carnes a la plancha y aburridos gimnasios.  Estaba deprimido, había entrado en un estado de ansiedad con la cual mi apetito había crecido y mi control sobre la comida empeorado bastante.  Me pesé y ví con estupor que esta vez había alcanzado una vez más mi peso récord, 117 kg.

Este peso no sería demasiado al comienzo de un ciclo de entusiasmo, de una nueva dieta, una nueva técnica o esperanza, pero no en el ciclo en el que sentía encontrarme.  Estaba agotado, sin fuerzas.  Este peso se mostraba como el comienzo de la caída libre hacia la obesidad severa. Con este peso, y sin ningún control sobre la comida o capacidad para seguir una dieta, y con sólo 37 años, a buen seguro este peso seguiría creciendo y creciendo con la edad, mi capacidad para hacer deporte mermada y mi estado de ánimo y mi salud cada vez más perjudicados.

Con un 37 de IMC (Indice de masa corporal) y otros problemas que el exceso de peso ha ido añadiendo como hipotiroidismo, apnea, reflujo, hipertensión y problemas en las rodillas, soy candidato a diversos tipos de cirugía bariátrica.  En mi caso tras ver que las posibilidades de éxito del anillo son de tan sólo un 50% y los riesgos similiares, he optado por el bypass gástrico, con un porcentaje de éxito del 80%, y también reversible.

Quizá en España no dí con el médico adecuado, pero siempre que propuse la idea de una operación a cualquier médico me quitaban la idea de la cabeza, haciéndome ver que la operación es el último recurso para obesos mórbidos, o sea, no para mí.  Sin embargo aquí en el Líbano, los médicos me recomendaban operarme para mejorar mi calidad de vida y evitar otros riesgos de salud mayores.

Así que tras leer diversos blogs y experiencias de otras personas he decidido tomar el toro por los cuernos y averiguar por mí mismo si seré de esas personas que cuentan su experiencia desde el lado dulce, que se sienten felices y contentas de haber tomado esta decisión, que se arrepienten de no haberlo hecho antes y que aseguran haber encontrado una nueva vida.  En mi decisión, también influyen las experiencias familiares, con obesidades severas y mórbidas, hernias discales, insuficiencias respiratorias, hipertensiones severas y problemas cardíacos.

Me gustaría dejar de ser esclavo de la comida, ya no disfruto con ella, ya que ella me esclaviza y siempre me pide más y más para un momento de efímero placer e infinitos momentos de arrepentiento, desilusión y tristeza.  Para mí sería ideal poder saborear uno o dos bocados, beber un poco de vino, tomar algo en el segundo y probar una cucharada del postre y no comer nada más. De ese modo podría levantarme de la mesa sin esa sensación de pesadez que me persigue cada vez más.

Ahora, no sólo me cuesta sentirme satisfecho con lo que como, sino que después de sentirme satisfecho me siento pesado e incómodo. Muchas veces pico un trozo de madalena o un trozo de pan e instantáneamente siento un deseo irrefrenable de comer un bocadillo, tras este bocadillo el cuerpo me pide otro y tras éste otro más. Una vez satisfecho, me pregunto por qué probé ese primer pequeño trozo y por qué no soy capaz de parar o tomar una cantidad razonable.  Así que lo que empezó con un problema de sobrepeso, se empieza a asomar como un problema psicológico que podría ser bulimia o podría ser simplemente el comienzo de una obesidad mórbida.

En los períodos en los que estoy a dieta, mi alimentación es equilibrada, pero me exige mucho esfuerzo, tras dos semanas de pasar hambre, no puedo tener de nada en casa y no puedo sentarme a la mesa con más comida de la que mi dieta me permite.  Mi fuerza de voluntad se ha ido mermando con el timpo,  y a pesar de que he logrado estar hasta 6 meses a dieta estricta, normalmente cuando salgo a comer fuera con la familia o amigos me es imposible seguir la dieta: todas las cosas se me presentan como manjares en comparación con mi triste ensalada y la pechuga a la plancha. Así que empiezo a comer de todo como si no me dieran de comer en casa; teniendo que soportar comentarios sobre cuánto como o dejo de comer, teniendo que excusarme por estar a dieta; dieta que por otro lado nadie cree esté siguiendo.

Son años de frustraciones, de esfuerzos, de vergüenzas en comidas sociales, de horas de natación y aeróbicos, de lucha contra un muro que lejos de romperse, no sufre más que pequeños rasguños.  Estoy harto, definitivamente he llegado a mi límite; y antes de que mi vida se convierta en un auténtico infierno, antes de que mis problemas de salud sean cada vez mayores y antes de que mi peso entre en caída libre impidiéndome llevar cualquier tipo de vida medianamente saludable, me gustaría probar esta solución.

El médico que me operará es el mejor del Líbano, y precursor del bypass gástrico por endoscopia en en mundo. También el más caro del país.  Aún con todo, la cirugía me saldrá por entre 3 y 4 veces menos que en España, por lo que la facilidad del acceso a la cirugía gracias a mi novio libanés, la reputación del médico y precio han hecho que me decida a operarme aquí.

Mi familia y amigos no saben nada, ellos piensan que estoy de vacaciones en el Líbano con mi novio. Ellos me ven feliz y contento, así que difícilmente puedo explicarles en unos pocos minutos lo que yo he estado padeciendo durante años.  Como ellos no podrán entenderme en ese poco tiempo, y tampoco me ven tan gordo por mi condición física y años de deporte, difícilmente podrán darme un buen consejo, ya que ellos preferirán que no corra ningún tipo de riesgo y su opinión será, definitivamente, que no me opere.

Así que en esta ocasión he decidido tomar la decisión por mí mismo, valorando los pros y los contras y valorando todos mis momentos encima de la báscula electrónica y el cinturón. Es una decisión que ni yo mismo estoy seguro de haber tomado, pero la que prefiero no seguir meditando, de otro modo nunca lograré decidirme completamente. La idea de la operación la tengo en mente desde hace aproximadamente 10 años.

Espero que todo salga bien y pueda contarles esta historia con final feliz a posteriori, de otro modo pensarán que mi novio me indujo a operarme, y nada más lejos.  Él tan sólo quiere verme feliz, me quiere como soy, tanto gordo como delgado, pero tras momentos de infelicidad que compartió conmigo, me está ayudando con este problema.  A él quizá le gustaría más que no me operara, ya que tiene miedo de que si mi figura mejora me vaya con un brasileño y le deje :) , además, está casi más nervioso que yo por la responsabilidad que, sin querer, ha adquirido. Pero bueno, intentaré no mostrarme muy quejica con el dolor de después de la operación y que todo pase cuanto más rápido mejor.

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.